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“Ya lo haré mañana” ¿Qué es la procrastinación?

que es la procrastinación

Tabla de contenidos

“El mes que viene empiezo la dieta”… “A ver si un día de estos termino de leer el libro”… “Pronto dejaré de fumar”, “Ya lo haré mañana” … Estas y muchas otras excusas son prueba irrefutable de que estas procrastinando en tu día a día. De seguro has escuchado sobre este término que últimamente pareciera estar en la boca de muchos. Hoy en día es una forma más sutil de hablar sobre la perdida de tiempo y la improductividad. Entonces, sabes ¿Qué es la procrastinación? En las siguientes líneas te lo contamos todo…

¿Cómo saber si estoy procrastinando? ¡Descubre tu rutina diaria! 

¿Cuántas veces has pospuesto las tareas importantes para después? ¿Las retrasas hasta el punto de no realizarlas nunca? ¿Sientes que la dejadez se apodera de ti en numerosas ocasiones? Para entender qué es la procrastinación y si eres victima de ella, primero debes analizar como estas llevando tu rutina diaria. Revisar lo que haces y dejas de hacer día a día es el primer paso para reconocer los hábitos negativos que tienes y poder transformarlos.

Esa sensación de perder tu tiempo, pero no saber como evitarlo y no hacer nada para cambiarla, tiene nombre y se llama procrastinación. Y es más común de lo que crees. El 20% de la población mundial sufre este hábito donde el tiempo juega un papel crucial, pues el tiempo es el activo más preciado que posee el hombre y de éste depende la tranquilidad para poder vivir mejor y lograr el bienestar. Por lo tanto, saber ¿Qué es la procrastinación? y ¿Cómo combatirla? es la razón por la que nos embarcamos en esta aventura de cambiar hábitos negativos y tener un mejor estilo de vida. 

¿A qué se debe este mal hábito?

El cerebro si no esta bien entrenado se resiste a empezar cualquier acción que nos saque de nuestra zona de confort donde obviamente nos sentimos muy cómodos. Es por ello que, las personas que procrastinan siempre buscan excusas y retrasan el momento de empezar cualquier acción. Y, sin duda, esto el algo que todos, sin excepción, hemos experimentado en mayor o menor medida alguna vez en nuestras vidas. La voluntad, en este sentido, juego un rol fundamental. De hecho, resulta ser más importante que la inteligencia y  la suerte. Necesitamos estar aquí y ahora haciendo lo que hay que hacer.

¿Qué es procrastinar?

Retrasar tus deberes o no hacerlos basándote en excusas que te dan una salida para evadir lo que debes hacer en ese momento. Procrastinar no sólo es un hábito negativo que te hace perder tiempo, a su vez, genera una sensación de angustia y de no liberación. Y es que, el problema irá aumentando a medida que pase el tiempo. En el fondo, sabrás que tienes algo pendiente que no te deja dormir, pero no lo haces y sigues postergándolo. Los procrastinadores se sumergen en actividades intrascendentes, dejando a un lado otras cosas más importantes como bien puede ser el trabajo. El cual, queda rezagado para después o para jamás. 

En ChVmpionMind, sabemos que la procrastinación es un problema más común de lo que crees. Por eso, hemos rescatado en este post información importante sobre qué es la procrastinación, algunos tipos de ella y la rutina diaria ideal para evitar este hábito, entre muchas otras cosas más…

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. ¡Empecemos!

Reconoce las señales de la procrastinación…

Lo primero que debes observar en ti o en otra persona para reconocer este mal hábito es la acción de postergar tareas o actividades que deben realizarse lo antes posible. La persona que procrastina tiende a posponer las cosas por diversos motivos, como el miedo a la frustración, la inseguridad o el desánimo y los enmascara en excusas diversas o quehaceres poco importantes a los que da prioridad sobre sus tareas reales. A continuación, te presentamos las señales más comunes de un procrastinador ¡Reconócete en ellas! 

  • Se refugia con frecuencia en un mundo utópico.
  • No tiene una visión clara del futuro.
  • Se queja constantemente por la falta de tiempo.
  • Existe falta de organización en su día a día. 
  • Se distrae con mucha facilidad. 
  • Evade de sus responsabilidades y las cambia por actividades ajenas a su cometido.

¿Quieres saber más? Sigue leyendo para profundizar…

¿Por qué posponemos las cosas importantes?

Si es lo más importante, ¿Por qué posponerlo? ¿No debería ser una prioridad? ¿Qué nos frena a realizarlo? ¿Es falta de voluntad? ¿Es pura impotencia? ¿O es frustración? ¿Será que es depresión?

Cuando atrasamos situaciones o tareas urgentes lo hacemos por dos motivos principales:

  • Porque no queremos o no nos sentimos en disposición de hacer nada. Está bien descansar de vez en cuando, pero posponer tareas importantes recurrentemente, porque no queremos afrontarlas es un problema. A menudo, este mal hábito nos convierte en nuestros propios enemigos. El cerebro quiere hacer el mínimo esfuerzo siempre.
  • Porque las sustituimos por otras tareas que nos resultan más agradables. Si eres de los que toma como urgente lo intrascendente, estás siendo víctima del ‘aquí y ahora’. Esto, no sería un problema si no fuera por el hecho que retrasa proyectos importantes por recompensas a corto plazo. 

Detrás de estos motivos hay otras razones más profundas…

Paradójicamente uno de los motivos que nos hace procrastinar es el miedo al fracaso. Lo cual, resulta una ambigüedad cuando conocemos qué es procrastinar y entendemos que esta acción justamente es la rincipal causa de cualquier fracaso.

Por lo tanto,  la procrastinación no es solo un asunto de pereza, sino de gestión de las emociones:

  • Miedo. El miedo y la culpa toman el control de nuestra vida en numerosas ocasiones, llevándonos a dejar para mañana las tareas que deben hacerse hoy.
  • Desánimo. La falta de ánimo o energía para resolver una situación o emprender una tarea nos empuja a retrasarla. 
  • Inseguridad. La falta de seguridad genera sensación de frustración sobre nuestros objetivos. De tal forma que, buscamos la manera de evitar el posible fracaso. 
  • Baja autoestima. Influye directamente en la evasión de situaciones, tareas o decisiones importantes que nos llevan a quedar atrapados en un estilo de vida poco satisfactorio e improductivo.

¿Y a ti por qué te cuesta tanto transformar las buenas ideas en una realidad? Detrás de la procrastinación pueden existir factores que van más allá de la mala gestión del tiempo. Entre ellos, el miedo, la frustración o la inseguridad. El retraso de tareas responde al estado de ánimo que la persona tiene en el momento, pero puede afectar gravemente los objetivos futuros si el hábito se instaura y se mantiene en el tiempo.

Recuerda…

No todos los procrastinadores son iguales, ni todos tienen los mismos motivos. 

Tipos y cronotipos de procrastinación. ¿Con cuál te identificas?

A lo largo de la historia, han sido muchos los autores y psicólogos que han analizado los tipos de procrastinación. Por ejemplo, Neil Flore, psicólogo y autor del libro Despierta tu yo poderoso, define los siguientes:

  1. El perfeccionista. Teme al fracaso. El miedo a equivocarse y el ser juzgado le supera. Es el motivo por el que posterga tareas importantes una y otra vez. Lo que todavía no sabe es que, al consumir tanto tiempo en cada detalle, después tiene que acabar el proyecto a toda prisa. Al final, en vez de evitar fallos, los comete en exceso. Es decir, consigue aquello que quiere evitar.
  2. El miedoso. Tiene miedo a salir de su zona de confort. Eso justifica que aplace aquellas responsabilidades que supongan un cambio. En esta situación influye la falta de motivación en el trabajo, la escasa comunicación o la ausencia de feedback. 
  3. El impostor. Es difícil de complacer. No quiere ser el incompetente de turno. Y en su lucha por conseguirlo, acapara un trabajo excesivo para reafirmar su responsabilidad. Asume tantas tareas a la vez, que se ve obligado a retrasarlas por falta de tiempo. 
  4. El abrumado. Su mente no para. Tiene tantas cosas en ella, que acaba bloqueándose. Y todo lo que parecía un avance, termina convirtiéndose en un obstáculo para desarrollar sus tareas. 
  5. El afortunado. Es aquel que trabaja bien solo cuando está bajo presión. De esta manera, pospone sus tareas hasta que se encuentra en el límite de la entrega. Esto, no significa que siempre llegue a tiempo, pero es una actitud que repite constantemente. 

Importante…

Posponer una situación no es ponerle fin. Es dejarla para después. Cuanto más la retrases, más perdurará en el tiempo. “A quien madruga, Dios le ayuda”. O no. Lo que puede ser bueno para unos, podría no serlo tanto para otros. Todo depende de cuál sea tu cronotipo. Si aún no lo tienes claro, presta atención a las siguientes líneas… 

Estos son los 4 cronotipos más comunes:

  1. El león, el matutino, el que puede con todo. Abre los ojos antes de que aparezca el sol en el horizonte. Quiere percatarse que sus tareas siguen durmiendo para poder lograrlas con mayor facilidad. Es el cronotipo al que pertenecen las personas más madrugadoras. Las que ponen un pie en el suelo sobre las 5.30 o 6 de la mañana. Es analítico, emprendedor. Pocas cosas se le escapan hasta que se marcha a la cama, sobre las diez. Aprovecha entre las 5 y las 18.30 para hacer deporte. Y su momento más productivo del día está entre las 7.30 y las 10 de la mañana. 
  1. El oso, el más eficiente por el día. Su actividad se rige por el ciclo solar. Es el cronotipo de quienes necesitan dormir ocho horas completas, pero también de quienes comen y pican entre horas. Es el que apaga la alarma del despertador y la pospone 5 minutos más. También, es quien debe levantarse con el primer pitido para desayunar entre las 7.30 y las 9. Su momento más productivo del día es entre las 10 y las 12 de la mañana. Si de realizar algún tipo de ejercicio físico se trata, será mejor elegir entre las seis y las siete de la tarde. Eso sí, después de haber dormido una siesta. La cena, a las ocho. Y a las once es la hora perfecta para irse a la cama. 
  1. El delfín, el que nunca descansa. De sueño ligero, con medio cerebro dormido y otro medio despierto. Al mínimo ruido, abre los ojos, lo que también genera problemas de insomnio en las personas que pertenecen a este cronotipo. Son perfeccionistas y nerviosas, también son cariñosas y agradables. La hora perfecta para levantarse de la cama es a las 6.30. Desayunar entre las 7 y las 9 y no saltarse el tentempié de la mañana. Su cerebro está más activo entre las cuatro y las seis de la tarde, intelectualmente hablando. Entre las 19.30 y las 8, toca la cena. Y tras leer, ver la tele o tomar algo, llegan las once y media, la hora ideal para irse a dormir. 
  1. El lob,  el vespertino, el más productivo por la noche. No se le escapa nada, aunque ello suponga estar en vilo toda la noche. Le gusta el riesgo, pero suele caer en hábitos poco saludables. Lo compensa su creatividad y diversión. Le cuesta seguir pautas, pero lo ideal es levantarse a las 7.30 y no posponer el reloj. El desayuno es la comida más importante del día. A partir de las 10, comienza a estar más activo, pero no alcanza su momento más álgido hasta la una de la tarde. Los de este cronotipo, también son muy productivos entre las cuatro y las seis de la tarde. A las ocho, llega el momento de la cena, tiempo más que suficiente para hacer la digestión hasta las 12.30, cuando toca dormir. 

Excusas comunes cuando estás a punto de procrastinar…

No es pereza, irresponsabilidad o estrés. Es procrastinación, así que sigue leyendo para saber si tú también estás practicando este hábito. Te presentamos algunas frases habituales de los procrastinadores:

  • “Siempre hay algo mejor que hacer”
  • “Es demasiado trabajo ¿no crees?”
  • “Hoy no, pero mañana seguro que lo hago”
  • “No me veo con ganas”
  • “La semana que viene empiezo sin falta”
  • “A ver si me apunto al gimnasio mañana”
  • “Dentro de poco tiempo dejaré de fumar”.

¿Qué es la procrastinación? Excusas. ¿Cómo deshacerte de la procrastinación? Deshazte de las excusas, las dudas, la pereza, el miedo al fracaso y los pensamientos negativos. Y es que, todo esto genera procrastinación. Y la procrastinación es un agujero negro para la productividad.

La amígdala de la procrastinación: La explicación científica para éste hábito

Algo está claro. Y es que, las causas de este hábito debemos buscarlas en el cerebro. Según una investigación publicada por la revista Psychological Science,  algunas personas pierden el tiempo más que otras. Lejos de ser pereza, la clave está en la amígdala, “una estructura en forma de almendra en el lóbulo temporal del cerebro que procesa nuestras emociones y controla nuestra motivación” (BBC). 

Los científicos descubrieron que la procrastinación está directamente relacionada con las conexiones cerebrales. Tras encuestar a más de 250 personas, escanearon su cerebro para examinar las respuestas. Estos fueron los resultados:

  • Existen dos áreas del cerebro que determinan la probabilidad de realizar una tarea o postergar: la amígdala y el córtex del cíngulo anterior (CCA).
  • El hábito de la procrastinación tiene que ver más con la gestión de las emociones que con la manera en que administramos el tiempo.
  • La amígdala es mayor en aquellas personas que acostumbran a procrastinar. Suelen retrasar sus labores con más frecuencia que las personas con una amígdala más pequeña.
  • La conexión entre el córtex del cíngulo anterior (CCA) y la amígdala eran más deficientes en las personas que postergan sus tareas.
  • Las personas con una amígdala más grande pueden sentir más ansiedad por los aspectos negativos que implica realizar una tarea determinada.
  • Los procrastinadores tienen más dificultades para manejar las emociones y las distracciones que intervienen en sus acciones.

En resumen, la amígdala proporciona información al CCA. El CCA decide qué acción tomará el resto del cuerpo. Esta comunicación permite a la persona mantenerse centrada y evitar distracciones. ¿Estás atrapado entre la gratificación instantánea de dejar a un lado los trabajos pendientes?

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